2/1/2024





   Llega la primera noticia curiosa de 2024 a nivel internacional, por la que se monta un debate sobre el amor a los animales frente al amor a los humanos. Lo absurdo de todo esto es que se origina a raíz de una foto que anuncia a una mujer canadiense que dice sentirse sola a sus 45 años, que ha empezado una relación “erótica” con un árbol y asegura que es lo mejor que ha hecho. Se llama Sonja Semyonova y se declara “ecosexual”.
   ¿Para esto estrenamos año?
   Árboles, noviazgos virtuales, tiernos gatitos... Parece que huimos hacia el amor que sólo nos da facilidades. No digo yo que sea preferible o más divertido vivir en un torbellino continuo con una pareja humana real, como si estuviéramos dentro de un cuadro de Caspar David Fiedrich, pero está claro que hay un problema grave en una sociedad que no sabe jerarquizar la recepción del cariño entre personas, animales y objetos. Debe de ser muy triste comerse a besitos a un pastor alemán antes que a un semejante pretextando su fidelidad.
   Termino el día con una hipótesis sobre esta anécdota: si, como asegura esta perturbada, un árbol la tiene seducida, llevarla de excursión al bosque boreal de Canadá, ¿qué supondría para ella, invitarla a una bukake?
   El “ecosexualismo” va a llegar.

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