Ayer realicé una lectura que recorría
mis cuatro libros: Nómada, Ártico, Un fotógrafo ciego y Canto
fenicio. Fue en el Centro de Personas Adultas de Puente Tocinos (Murcia).
El docente que me invitó, José Gómez Orenes, trabajó previamente con su alumnado
una acertada selección de mis textos; palpé un interés no fingido en las
preguntas y reflexiones que el público hizo durante el acto, brillando con luz
propia los poemas ‘Inmersión’, ‘Football is over’, ‘Sonora’ y ‘Niño’. La
palabra “adulto” cobró su mejor sentido en este contexto educativo,
traduciéndose en silencio, respeto, provecho... Fue un acto reconfortante.
.jpg)
¡Qué bajona da leer la segunda parte! "Senectud"... Yo tengo 52 y no quiero que me adelantes nada menos que, al menos, ocho años ese periodo de vida. Con madurita ya voy bien servida. Seguro que la culpa de todo la tiene la infusión de jengibre. No sé, un poleo-menta... Una infusión de frutas del bosque... Un té blanco con vainilla... 😉
ResponderEliminarJajajajaja. El jengibre es el punk de las infusiones.
Eliminar