Ayer José Alcaraz y yo tuvimos
una visita sorpresa del “califa” cultural cordobés Adolfo Belmonte de Rueda. Lo
trajo su hermana Teresa, que vive desde hace una década en Murcia. Me alegró
verla recuperar la sonrisa que se le había desdibujado hace años. Es una mujer
valiente y buena, como su hermano mellizo. Yo llevé a la reunión a mi amigo
Jesús Quintana, profesor de matemáticas, y José me presentó al pintor muleño
Ramón González Palazón. Tomamos copas en Chamfer y más tarde fuimos a cenar a
Kakure, donde nos encontramos casualmente con el poeta Joaquín Piqueras y su
familia, que se unieron a la conversación. El ritmo no cesa. Me siento
estupendamente en este verano de nunca acabar y sin más pretensiones que la
amistad desnuda encima de la mesa.

Qué encuentros más fortuitos, yo también cuando salgo me encuentro a mucha gente. A la gente que no suma ¡FUERA! Como dice Celia Cruz en "Carnaval". Hay mucho interesao por el mundo. Pero bueno, al final, la vida nos ayuda a hacer una selección de las personas que deben ser importantes para nosotros, porque está claro que el millón de amigos que quería Roberto Carlos está difícil de conseguir. No te desanimes y pá'lante, ver que a ti también te pasan estas cosas, además de empatizar contigo, me ayuda a no sentirme una tonta, cada vez que me pasa, así que gracias por tu valentía al compartir ese testimonio :) . Tú tienes mucha gente que te quiere y te admira, tal y como eres, pá qué más, me pregunto a veces. No somos conscientes
ResponderEliminarGracias, Marta, por tus palabras. Un abrazo.
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